domingo, 22 de diciembre de 2013

¡OSTIA! SI YA ES NAVIDAD





Esta mañana me di cuenta que ya es Navidad.
Me enteré tomando un café en una cafetería de domingo por la mañana cuando resonaba una y otra vez el canturreo de los de San Ildefonso.
Se me empezaba a meter en la cabeza ese soniquete cansino cuando ya se había asomado "el gordo", el de la Navidad. Ese con el que Raphael y su banda, que lo son, nos han estado amenazando durante semanas.
Fue en ese instante cuando fui consciente de que había empezado la Navidad y eso que ya había hecho las compras navideñas. Si, soy de esas raras personas que no las hace el día de Nochebuena.
Una vez consciente de la realidad del mundo, me puse a montar el árbol, el belén (en mi casa somos imparciales, tiramos por lo religioso y lo pagano) y a empaquetar los regalos.
Ya empapada del espíritu navideño me puse a reflexionar: y si un día se fuese al garete la lotería de Navidad, y si "el gordo" decidiese dejar de ser gordo y empezase a ir a un nutricionista.
¿Qué sería entonces del inicio de la Navidad?
Todos andaríamos perdidos sin saber cuándo ir a hacer las compras de última hora, no conoceríamos el nombre de pueblos españoles porque la lotería ya no los convertiría en esos pocos agraciados con los premios.
Ignoraríamos la existencia de todos esos agujeritos sin tapar que hay desperdigados por el país, seguirían disfrutando de su anonimato, sin fama ni gloria.
No le pondríamos cara a los muchos periodistas que durante años solo son voces que ni reconocemos.
Desaparecería la oportunidad de negocio basada en la venta de rifas o participaciones en las que se sortea una cesta con productos navideños o un jamón.
Ya no habría un inicio de la Navidad.
Habría algo positivo en la desaparición de la lotería, pero tendríamos que tener la capacidad de viajar en el tiempo para poder disfrutarlo:
Raphael y su banda no participarían en la publicidad.
Pero el mal ya está hecho.
Ya es Navidad.
Que la disfrutéis.



viernes, 6 de diciembre de 2013

miércoles, 9 de octubre de 2013

EL GOLPE EN LA MESA


Y un día alzaremos los puños y golpearemos con rabia la mesa.
Los vasos medio llenos se tambalearán y los tenedores lanzarán al mundo un leve quejido al chocar con los cuchillos.
Las servilletas de papel saldrán despedidas por la onda expansiva y la silla tocará, por fin, el suelo con su respaldo.
Los platos permanecerán impertérritos ante la liberación de la cólera, solitarios desde hace tiempo, limpios por la falta de la comida que los manchaba.
Y tras el silencio del golpe, seguirá un llanto de un niño que provocará el ladrido de un perro y el subir persianas de las vecinas.
Tras segundos el quejido de las sirenas y alarmas de los coches romperán con la absoluta parsimonia del hombre y abrirá su puerta para ver el mundo que le rodea.
Ante la imagen que sus ojos le revelan llorará por días y luego se alzará en guerra.
Mientras, el lo alto de la cima, el corrupto sentirá un escalofrío.

"Apocalipsis de la vida de 
puta madre de los políticos"
De cómo el hombre se caga en Dios
Capítulo 1, versículo 1 


jueves, 22 de agosto de 2013

LA MALDAD DE TOCARTE EL OMBLIGO



Recuerdo que cuando era pequeña hurgaba en mi ombligo en busca de pelusas o sudor acumulado en ese agujero con fondo.
Cuando mi madre me miraba me reñía y me decía:
"No toques ahí que es malo".
No preguntaba el por qué, simplemente dejaba de hacerlo y me lo creía.
Tenía fe ciega en lo que me decía, en lo que a ella le habían enseñado de pequeña. Sabiduría que fue pasando de generación en generación hasta mis días.
Aún hoy, cada vez que mi ombligo sufre la amenaza de ser invadido, retumban en mi cabeza las palabras de mi madre.
Supongo que a ella mi abuela le enseñó la maldad de tocarte el ombligo para disfrazar su miedo a que ese nudo prodigioso que ella había conseguido con mimo y dedicación se deshiciese.
Quizás se trate de una de esas cuestiones psicológicas o filosóficas que vienen a decir algo así como: "un niño que se hurga en el ombligo está rebelando, de forma inconsciente, un conflicto con la madre que es herencia del útero materno".
Y claro, qué madre quiere ver como su hijo rebela al mundo su conflicto con ella; ninguna quiere que se cuestione su capacidad para ser una buena madre.
Algunos católicos depravados irían mas allá y dirían que eso es el reflejo de los coitos con las mujeres en cinta: "El niño transmite con esa penetración dígito-umbilical lo que vio a través del líquido amniótico".
Otros apuntarían que "es la continuación del auto descubrimiento normal de un niño. Investiga los recovecos de su cuerpo para tener conciencia de sus formas y placeres".
Yo creo que meterse el dedo en el ombligo rebela que dentro hay algo que sacar.
Punto.


lunes, 19 de agosto de 2013

REGALO PUNTO FLACO


Regalo a quien lo quiera uno de mis puntos flacos mas recientes.
Me topé con él tras una zancadilla de la vida y el muy fiel no me deja.
Lo entregaría con un bonito envoltorio de papeles de colores y virtuosamente adornado.
Seguramente exista alguien que lo quiera para él o para joder a otro; su destino una vez entregado no me importa.
Que se vaya donde sea feliz.
Entre sus cualidades se encuentra la persistencia.
Aparece tras el llanto, el dolor, el insomnio, los enfados, los nervios, la ansiedad y en un sin fin de situaciones emocionalmente perjudiciales.
En serio, no lo quiero.
Si pudiese lo tiraría al fondo del mar atado a una roca enorme, pero el muy cabrón seguro que vuelve igual.
Vuelve una y otra vez.
No se cansa, no desiste....y yo ya me rindo.



miércoles, 7 de agosto de 2013

MISTER STEVEN TYLER Y SANTANA



Para todos aquellos que saben que se merecen cosas buenas 
y buenos momentos.
"Just feel better"


viernes, 26 de julio de 2013

CATARSIS DE UN ENFADO


Ya hace un año que las cosas cambiaron y durante el que estoy viviendo días de auto conocimiento, auto control y un sin fin de intentos por conseguir que mi respiración sea normal.
Noche tras noche mi pecho hace presión para evitar la salida y entrada de aire, pero mi cabeza pelea para que haga lo que ella quiere: 
"¡Deja que respire, coño!"
Auto conocimiento y exploración interna y espiritual, que no religiosa, para comprender que estoy enfadada.
Me enfadé en el momento que las ausencias fueron demasiado importantes y numerosas.
Me enfadé en el momento en el que por culpa de ellas mi vida se quedó con huecos.
Me enfadé cuando no encontré con qué rellenar esos huecos.
Me enfadé cuando los puntos de interés de mi mapa desaparecieron y me perdí.
Me enfadé y sigo enfadada.
Ahora soy consciente de la enfermedad que este enfado me provoca, ahora me entero del poder de la mente y del bloqueo que provoca estar enfadado.
Pero aún sigo enfadada.
Suena música con el fin de calmar la mente y no volver tras las huidas y las partidas definitivas. Pero solo dura un rato; luego vuelve el enfado, la sensación de cabos sueltos que se deben atar para no naufragar del todo.
Si, estoy enfadada.
Me enfado cuando pienso en la forma trágica e inhumana en la que te puedes ir para siempre, sin recuerdos y con dolor, viendo fantasmas que nadie mas ve y que tú no puedes ignorar porque los tienes delante de ti.
Me enfado cuando te marchas sin importarte el dolor de los demás y solo un pedestal de barro te mueve.
Me enfado cuando la sinceridad se convierte en arma arrojadiza contra los que te quieren y la indiferencia ante su dolor, la dejadez, la falta de personalidad y la debilidad mental.
Sigue sonando  la música mientras confieso mi enfado y me noto cansada.
Cansada y enfadada.